“Trofeo Primavera 2006”.
Había estado preparando durante meses el 2º Cabo Palos de Luis Pardo. Remodelé completamente la distribución de los servos y pesos (receptor y pilas), mecanismos de escota y botavara. También fabriqué un mástil de crucetas con un perfil inmejorable. Desestimé las velas que venían de serie, apostando por un corte de velas peculiar y llamativo, una gran vela mayor con un pequeño tormentín.
Pase muchas horas en el Parque de Cabecera trimando velas, recorte hasta 6 juegos.
Estaba muy satisfecho y feliz, “El Canario” era competitivo. Un ángulo de ceñida fuera de lo común, una empopada envidiable debido al tamaño relativo de su vela mayor y a la sobredimensión de la proa del casco.
Como otras veces cambie mi guardia de festivo para no perderme la gran cita (con la petición de favor y pérdida de dinero pertinentes).
…¡Y valió la pena!, en pocos metros, “El Canario”, se puso en primera posición, le seguían a la saga los barcos de la “Santísima Trinidad”.
Mi gozo en un pozo… en ese momento comenzaron los reproches: “ese barco no tiene la velas reglamentarias”, “está incumpliendo las reglas”. Recuerdo que estaba más pendiente de rebatir las calumnias que en participar en la manga.
Para más Inri, dado que la filosofía del Club Velaturia es que todos los patrones hagan de Juez al unísono, comenzó la persecución: solo se penalizaban mis infracciones, los demás podían tocar boya, alcanzar, contactar, hacer “pumping” (remar moviendo el timón alternativamente)… todo valía…
¿Para qué perdí tanto tiempo poniendo a punto un barco?
¿Hubiera ocurrido lo mismo si mi barco hubiera sido un “Santo Espíritu”?
Es difícil vencer a un barco rápido y perfeccionado durante años, pero si además se recurre a la calumnia y a la picaresca, entonces es prácticamente imposible.
David Castelló, ESP-88.

ESP-33